Una noche de este verano salimos y dijimos: “vamos al Pantano de Orellana” y así fue. Cogimos el coche y nos fuimos cuatro amigos, ¡ah! Claro, como no iba a faltar la cámara, ya que íbamos buscando esa bonita estampa de la presa de noche iluminada y de esa luna llena reflejada en el agua. Cuando llegamos a nuestro destino había gente bañándose, lo que demostraba que era una noche de mucho calor. Ola de calor que días después me hizo retornar al mi
smo sitio; esta vez sería por trabajo para grabar un reportaje.
1 comentarios:
guaaa!! me encanta el blog, pero me poneis los dientes largos jajaj un saludo para todos
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